Hábitos Saludables

Tu cuerpo, tus reglas.

Tu cuerpo, tus reglas

Reconozcámoslo, nos guste o no tenemos que vivir en este cuerpo toda la vida, por lo que visto lo visto, más nos vale tener una “casa” bonita ¿no?

La buena noticia es que como somos “los propietarios”, las reglas las ponemos nosotros y nadie, pero nadie nos puede obligar a cambiarlas.

 Ni los amigos, ni el trabajo, ni el clima ni la publicidad que intenta meterse por cualquier ventana del cerebro como una mosca para convencernos que debemos consumir la última porquería que ha salido. No, no y no. Me niego. Mi casa, mis reglas.

Así que, después de descubrir este tan obvio e ignorado hecho, me dispuse a investigar todo lo que podía darle a mi cuerpo para que estuviera lo más fresco, sano y reluciente posible. 

Una vez recolectada la información, escribí las “Nuevas normas de convivencia entre mi cuerpo y mi mente”
(
Te las comparto para inspirarte a escribir las tuyas)

  1. Aceptarme tal cual soy. Celebrar mis puntos flacos y fuertes (Recomiendo el post anterior en el que hablo sobre no compararse con nadie para ganar confianza)
  2. Dedicarme tiempo. Así es, en esta casa no existen las excusas del tipo “me encantaría cuidarme si tuviera tiempo”. De eso nada. Si no hay tiempo se hace, pero ningún compromiso puede ir por delante de cuidarnos a nosotros mismos.
  3. Comer sólo cuando me lo pide el cuerpo. Saber identificar cuándo necesita energía y cuándo lo estamos “ahogando” con comida o bebidas por no querer escuchar lo que realmente nos está pidiendo.
  4. Descansar. Irme a dormir más temprano para ganas horas de sueño. Me da igual que me cataloguen de abuela, al otro día la piel lo agradece.
  5. Hacer ejercicio a diario. ¡Sí a diario! Incluso cuando no hay tiempo de ir al gimnasio podemos hacernos un hueco para una caminata, unos abdominales en casa, flexiones, bailar 20 minutitos o usar las escaleras en vez del ascensor. (Inclusive cuando estamos cansados, hacer algo para reactivarnos y desconectar viene genial)
  6. Cambiar la mentalidad respecto a la comida chatarra, dulces, alcohol, etc. Solemos pensar que cuando nos venimos portando bien “nos merecemos una recompensa” y entonces nos premiamos con una pizza o un helado. A mí me sirvió empezar a ver esto como una piedra en el zapato a todo el trabajo y el esfuerzo que me lleva tener una dieta limpia. ¿Por qué querría invertir horas y energía construyendo una casa de naipes y al terminar premiarme con un soplo para derrumbarla? Eso para mí es lo mismo que boicotear mi alimentación.
  7. Por último, he decidido dejar de comer carne, pollo, embutidos y todo producto que provenga de origen animal. Sé que esto es muy polémico y no os voy a recomendar que lo hagáis porque cada cuerpo es un mundo y cada uno debe encontrar lo que mejor le haga sentir pero en mi caso, después de investigar e informarme por distintas fuentes decidí empezar con esta rutina y me siento feliz, llena de energía.

Eso es todo por hoy, espero os haya animado a prestar más atención a vuestras casas ambulantes porque como dice mi profe de Yoga, tenemos un solo cuerpo y viene sin recambio así que más vale cuidarlo 🙂

¡Hasta el próximo post!

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