Inspiración

¿Perdido? ¡Bienvenido a bordo!

By 31 diciembre, 2017 No Comments

Pues heme aquí después de 6 meses sin escribir… (Bueno, al menos públicamente).

La verdad es que me ha costado abandonar mi blog porque reamente lo disfruto  y lo construyo con mucho amor

con cada post contando cosas que creo, pueden ayudar o sumar a la persona que está del otro lado leyendo.

Pero ahí está el kit de la cuestión, pasaron muchas cosas en mi vida personal que me hicieron tomarme un tiempo para mí, en silencio, para re-calcular dónde estaba yendo.

Y como cualquier GPS de coche que se queda sin cobertura en zonas montañosas…  el mío, se quedó sin señal durante 6 meses.

Así que me perdí. Me mudé, viajé, trabajé tanto que no tenía tiempo para pensar nada más que en lo cansada que estaba.

Viví en primera persona lo que se siente al ir en “piloto automático”, esta especie de sobredosis de rutina y cosas sin sentido en las que muchas veces caemos atrapados para no pensar realmente en lo que de verdad  importa, lo que nos hace ilusión, nos llena. ¿Os ha pasado alguna vez?

Siempre pensé que mi inconformismo crónico era por culpa de que me preocupaba por demás de darle sentido a mis días, hacer las cosas con propósito y no desperdiciar el tiempo. Y también pensaba que la gente que no padecía de este tipo de obsesión tenía una vida más fácil ya que estaban tan inmersos en el día a día que pensar en qué es lo que iban a hacer el fin de semana o dónde ir de vacaciones  sería toda su preocupación.

Ahora que he estado en ambos lados he aprendido que ninguna de ambas formas de vivir es fácil. Porque incluso hasta cuando estás tan entretenido con una agenda cargada de compromisos te puedes sentir… perdido. Sólo que quizá no te des cuenta hasta que tu GPS recupere la cobertura, esa que se perdió después de esa montaña tan alta que te costó cruzar.

Pero al final de todo … y qué mejor que un día como hoy estando al final de un nuevo año donde se cierra otro capítulo de nuestras  vidas … creo que todo es positivo. Hasta lo malo, hasta esos momentos donde nos dolió tanto el corazón que sentíamos que no podíamos respirar.

Que frustración cuando te duele algo adentro que sabes que no es un dolor corporal y que por más que vayas a todas las farmacias que existen no van a poder venderte nada para que lo calme, porque en realidad el antídoto para curarlo está adentro tuyo. Y el único vendedor se llama: TIEMPO.

 

Tiempo amigos míos… aunque suene a cliché es el gran artesano de nuestras vidas. Y está en nosotros el ser listos y aprender de él y con él.

 

Hoy 30 de diciembre, estando a sólo un par de horas de despedir este 2017 sólo puedo más que agradecer a la gente que está conmigo ya sea en el día a día o en la distancia. A la vida por ponerme retos cada vez más grandes y desafiantes y finalmente…  a mí misma por encontrar la fuerza y la energía para seguir tirando hacia adelante cada día incluso cuando no hay ganas.

Ha estado bien perderse, porque ahora que he recuperado mi norte incluso siento que tengo más empuje que antes.

Porque si hay algo que las enseñanzas nos dejan es la seguridad de saber que si pudimos con cualquier cosa que nos ha golpeado fuerte en el pasado, podremos con el próximo reto que se nos cruce en el presente.

 

¡Feliz fin de año amigos!

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