EmprenderInspiraciónWomen empowerment

El sueño de ser tu propio jefe

By 10 marzo, 2017 No Comments

¡Perdón amigos! Hace ya unas tres semanas que no os escribo. He estado tan a tope que cuando llegaba a casa después de largas jornadas de trabajo me preguntaba: ¿de qué voy a escribir esta semana sino he hecho otra cosa más que trabajar?

He aquí la respuesta: hoy os quiero contar de cómo estoy cumpliendo el sueño de ser mi propia jefa, con todo lo que eso conlleva claro 😉

 

Vamos por partes, cuando llegué a España (hace casi cuatro años ya) con mi idea de probar suerte como actriz tuve que enfrentarme a la realidad:

no tenía un euro, ni casa donde dormir ni familia a quién recurrir y tenía que buscarme la vida de alguna manera.

Así que me tocó dejar mi ego y mis aires de artista en la maleta y ponerme el chaleco «busca-vidas» ¿Lo conocéis? Es como el de la policía, pero en vez de salvarte la vida, éste hace que te las rebusques como sea (que vendría a ser lo mismo ¿no?)

 

Empecé a buscar trabajo y orienté la búsqueda a empleos eventuales, que me dieran flexibilidad horaria para poder hacer mis castings cuando lo necesitara. Os reirías del extenso currículum que fui capaz de armar en tan solo un par de meses:

Animadora al mejor estilo americano junto a dos donuts gigantes en un Dunkin Donuts, vendedora de camisetas en un concierto de Heavy Metal, repartidora de Flyers en las bocas de metro, doble de ropa interior de una actriz muy famosa que luego abrió un blog en la revista Hola sobre “Como conseguir el cuerpo de …” jajaja ¡muy fuerte eso!, degustadora de quesos, promotora de leche para bebés, chica “Ring Girl” en peleas de boxeo, guía turística, formadora de vendedores, animadora de eventos deportivos, asistente de producción, guía experta en futbol en el museo del Real Madrid (con lo que me apasiona el futbol jajaja)

 

Hubo noches de llegar a casa frustrada, de ponerme a llorar sin consuelo. Estaba haciendo de todo menos actuar. Mi día a día se basaba en poder ahorrar para pagar el alquiler y mis clases de teatro. Pero luego como todas las historias que os cuento, hubo un momento de un “Click” en el que empecé a ver el vaso más lleno que vacío, o mejor dicho empecé a ver la realidad: ¡Estoy ganándome la vida yo sola por mis propios medios al otro lado del océano y encima tengo la suerte de poder seguir tomando clases y rodeándome de artistas que están en la misma búsqueda! ¡qué afortunada que soy! En plena crisis la gente confía en mí y me da trabajo ¿de qué me quejo?

A partir de ahí todo fue a más y mejor. Había conocido a muchos artistas que habían tenido su momento de gloria pero que no habían desarrollado un plan B para aguantar los momentos cuesta abajo de la montaña rusa. Esto me generaba stress, ansiedad… sentía que no podía crear arte si estaba pensando en cómo pagar el alquiler.

 

Así que decidí montarme mi propia empresa, reuní mi experiencia, con lo que soy buena haciendo más toda la gente que había conocido a lo largo de todos esos eventos eventuales y empecé a funcionar.

Increíblemente había aprendido muchísimo y se me daba muy bien estar tanto delante como detrás de la acción. Empecé a trabajar como presentadora, speaker, animadora y a la vez descubrí mi faceta productora.

¡Me encanta esa palabra, soy una persona que produce, que hace!

 

Me metí de lleno a producir publicidad, eventos, campañas, editoriales, charlas y a medida que iba pasando el tiempo me convertí en una líder de equipos. Los clientes empezaron a confiar en mi para ponerme a cargo de proyectos en los cuales además de hacer la producción general tenía que saber llevar un equipo de gente.

He aquí la clave de porqué se me da muy bien este rol y creo que deberían de experimentarlo todas las personas que tienen gente a cargo: conozco lo que es estar bien abajo, he sido el último eslabón de la cadena y me han tratado muy bien y muy mal también. Me he sentido contenida por algunos jefes y me he sentido un cero a la izquierda otras veces.

 

Por esta razón me prometí a mí misma no olvidarme nunca de esas épocas y hacer sentir bien a mi gente, que trabajen a gusto, que se sientan importantes, parte del equipo. Yo también me siento bien con ellos, siento que tiramos todos juntos para el mismo lado, que hay compañerismo y buena energía en nuestro ambiente de trabajo.

 

¡Sinergia, sinergia, sinergia! La vida da tantas vueltas que nunca se sabe dónde vamos a estar de aquí a un tiempo o dónde va a estar la persona que está por debajo nuestro ahora mismo, quizá terminen siendo nuestros jefes o socios, por eso mejor tratar a las personas como se lo merecen ¿no?

 

Somos todos iguales, somos trabajadores y el hecho de estar a cargo no nos da ningún crédito para ser autoritarios o maleducados. Al contrario, hay que enseñar con el ejemplo, hay que inspirar, ser líderes, trabajar más que nadie. Ser el primero en llegar y el último en irse para hacer sentir a las personas que somos todos uno.

 

Mi empresa este mes cumple un año por lo que no podría ser más acertado este post. Soy feliz, tengo muchas ganas de seguir creciendo, embarcándome en proyectos sin fronteras que me enseñen cada día.

Siento que estoy escribiendo el personaje que siempre quise interpretar: una mujer valiente, independiente, viajera, amiga, artista, emprendedora y eso que esto recién empieza.

 

¿Y tú, alguna vez has pensado en el personaje que te gustaría crear?

 

¡Hasta el próximo post!

Leave a Reply